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miércoles, 20 de junio de 2012

La Nona (Roberto Cossa)


La Nona es la fundadora del Neogrotesco Criollo, la cual fue representada por primera vez en 1977. Esta obra trata la historia de una numerosa familia que entra en decadencia económica y moral. Tras descubrir que el seno del conflicto era la Nona, (mujer de cien años e inmigrante italiana), algunos de sus familiares intentan deshacerse de ella con ideas disparatadas y muy poco convencionales. Esta obra tiene dos partes, las cuales pueden distinguirse muy fácilmente, ya que la primer parte es cómica, y la segunda parte, tiene un desarrollo más bien trágico. Como se dijo anteriormente, en cuanto a la época en que fue representada, La Nona se estrenó en una época en la que Argentina se encontraba en plena dictadura militar, y este dato no es menor, ya que esto puede facilitar la comprensión de la obra. Sin embargo, esta comprensión no estaría dada libremente en la obra, es decir, que se debe hacer una lectura más profunda ya que en esta época la expresión de opinión libre podía ser sancionada con la muerte. Por ende Roberto Cossa, autor del libro, tuvo que manifestar su ideología a través de metáforas que estarían muy bien disfrazadas.
Roberto Cossa, Se considera socialista y un gran admirador de la Revolución Cubana. Dentro de sus obras, podemos encontrar con frecuencia una crítica y/o su visión sobre la realidad social y la historia política de la Argentina.
Cuando al comienzo del texto hacía referencia a una familia que entraba en decadencia, esto se lo puede asemejar con el contexto político y social en el que se encontraba la Argentina, según Cossa. A la nona, se la puede comparar con el poder absoluto, donde el sistema, el gobierno, la sociedad prevalecen, y donde hay un pueblo que está siendo perjudicado y en periodo de decadencia, que sería representado por la familia de la nona.
El lugar donde se desarrolla la mayor parte de la obra, es en la casa en la que vivía esta familia de clase media baja. Una casa típica de aquellos momentos, un conventillo, donde hay un patio central, y varias habitaciones.

Personajes más importantes:

La Nona: personaje que tras comer tanto, destina a la miseria a su familia y la empobrecer económicamente.

Carmelo: Trabajador, honesto, cumpliría el rol del padre de familia. Era hijo de la Nona y hermano de Chicho.

Chicho: personaje reconocido por lo vago, e intentar deshacerse de la nona con tal de no trabajar.

Don Francisco: Dueño del kiosco del barrio, que fue convencido de casarse con la nona, pero esta le funde el negocio.

Marta: Era la hija de María y Carmelo, decía que trabajaba en una farmacia pero se prostituía.

María: esposa de Carmelo y ama de casa. Única sobreviviente.

Artículo de La Nación sobre estreno de obra basada en La Nona


Estreno en el Alvear: con adaptación de Eduardo Rovner y dirección de Claudio Hochman 

La Nona canta y baila

El personaje que tanto éxito tuvo en cine y en teatro vuelve en una comedia musical
Una de las obras del teatro argentino más representadas en el mundo es, sin lugar a dudas, "La Nona", de Roberto "Tito" Cossa. Estrenada en 1977 en el teatro Lasalle, con Ulises Dumont en el rol protagónico y dirección de Carlos Gorostiza (un año después fue llevada al cine con dirección de Héctor Olivera), la pieza desde entonces ha hecho un recorrido más que significativo, si se piensa que se representó, entre otros países, en Bélgica, Italia, España, Francia, Israel, Turquía, Eslovenia, Inglaterra, Armenia, Estados Unidos y en casi todo el continente latinoamericano.
En Buenos Aires, la última versión estuvo protagonizada por Diana Maggi en el Teatro de la Ribera, a fines de los años 80, con dirección de Mario Rolla.
El próximo 6 de julio "La Nona" se repondrá en el Teatro Presidente Alvear, pero en una versión musical que realizaron Eduardo Rovner, en la adaptación, y Ernesto Acher, en la música. Será protagonizada por Hugo Arana y la dirección es responsabilidad de Claudio Hochman.

Un poco de historia

A comienzos de la década del 70, Roberto Cossa integraba un grupo creativo junto a Carlos Somigliana, Ricardo Talesnik y Germán Rozenmacher (al que luego se agregó Ricardo Halac). Canal 9 les propuso escribir una serie de programas de ficción que tendrían como protagonista a Pepe Soriano. Uno de los textos que apareció fue el de "La Nona", pero -como recuerda Cossa- "el fragmento que sería la primera parte de la que después fue la obra de teatro". En ese canal, el proyecto se pospuso y en el verano de 1974 pasó a Canal 13, donde finalmente pudo concretarse. El ciclo se llamó "Historias del mediopelo".
"Fue un texto que siempre me siguió rondando -dice el autor- y lo retomé en 1976. Después del golpe yo dejé el periodismo. Tenía que resolver qué hacía con mi vida, si me iba del país o no, y en eso armamos un grupo con Carlos Gorostiza, Leandro Ragucci, Carlos Somigliana y René Aure. Yo tenía este libro y mi esposa, Marta (Degracia), siempre decía que ahí había una obra de teatro. En agosto del 77 la estrenamos. Y fue un gran éxito."
Para muchos espectadores, en aquel momento, el personaje de "La Nona" simbolizaba a la dictadura militar. Esa anciana que pedía comida y más comida, que devoraba todo lo que encontraba a su paso y hasta termina destruyendo y matando a su familia no podía encontrar otra correspondencia.
"Yo debo ser justo con la verdad -aclara Cossa-. La escribí como personaje dramático, partiendo de la imagen de ese personaje que tenía mucho que ver con la historia del grotesco argentino y, en un sentido, también con mi propia familia, con mi abuelo italiano, que hablaba cocoliche y que en realidad era muy distinto de La Nona porque era un gran trabajador. La segunda parte de la obra la escribí en 1976 y ahí está toda la historia de las muertes, la violencia, la tragedia que apareció en el país; pero fue espontáneo, no fue premeditado. La prueba está en que cuando se empezó a ensayar los actores y Gorostiza me preguntaban: ¿Qué es "La Nona"?, y yo decía: un personaje. El grupo llegó a la conclusión de que "La Nona" es aquello que nos destruye por dentro. Que cada uno elija qué es." Y tanto es así, que, por ejemplo, la versión que se estrenó en 1988, en la Ribera, no daba más que para pensar que "La Nona" era la gran inflación que por entonces abrumaba la realidad de los argentinos.
A mediados de los años 90 el texto se representó en el Teatro de la Colina, de París, Francia, fue interpretado por Jean-Claude Dreyfus con dirección de Jorge Lavelli. El crítico de Le Monde realizó entonces un análisis totalmente lineal de la obra. Y cerró su artículo diciendo que esa anciana, finalmente, sería llevada por el Servicio Social a un asilo.
Ernesto Acher es el gran ideólogo de la versión musical de "La Nona", un proyecto que lleva cuatro años y que sólo ahora puede concretarse. El músico estaba interesado en realizar una comedia musical sobre un texto previo como las grandes comedias ("Mi bella dama" o "West side story") y sintió que "La Nona" era una de las piezas más representativas del teatro argentino. "Cuando me puse a leerla -cuenta-, las canciones salían solas. Hablé con Tito Cossa para ver si me aprobaba la idea, dijo que sí y me propuso a Eduardo Rovner como adaptador, porque decía que él no tenía la suficiente distancia como para recrearla."
"La obra -aclara Rovner- tiene unos excesos permanentes que son muy aptos para ser realzados con música. Escenas como la de la Nona comiendo y exigiendo más comida y todos a su alrededor tratando de satisfacerla, o las propuestas alocadas de Chicho (el nieto) para sacársela de encima, que van desde llevarla a hacer la calle hasta forzarla a trabajar e incluso intentar matarla, te llevan a musicalizarlas. Escribimos al comienzo cerca de 35 canciones que luego debimos ir suprimiendo -quedaron 25, aproximadamente- . "La Nona" tiene una partitura musical escondida que fuimos descubriendo en el proceso de trabajo."
Por su parte, Acher reconoce que trató "de poner en música el espíritu, los distintos climas, los sabores que tiene la obra. Es el máximo ejemplo de grotesco del teatro argentino que conozco -explica- y trato de que la música acompañe eso. No construí números musicales sino situaciones continuas. En general, en las comedias conocidas la acción en algún momento se para, se canta y luego se sigue. Aquí no es así, a tal punto que si sacás la partitura la acción no se entiende".

Un personaje representativo

Ernesto Acher define a la Nona como un "personaje arquetípico", en tanto que Rovner lo ubica como "un verdadero clásico". Y éstos son algunos de los obstáculos que debe sortear Hugo Arana a la hora de recrearlo.
El actor vuelve a conectarse con un texto de Roberto Cossa. Su trabajo anterior en teatro fue "El saludador", del mismo dramaturgo. Pero en este caso asoma una dificultad. "Es un personaje muy singular -dice Arana-, en muchos aspectos me encuentro con cosas nuevas que tienen que ver con el tema de la actuación. Es un personaje muy solitario, con un mundo muy propio, dentro de una familia. Las interrelaciones de los otros personajes transitan por cierto realismo. La Nona está inserta ahí de una manera particular, tiene poco contacto con los
demás, su relación es con la comida. Uno como actor está entrenado para conectarse con el otro. ¿Cuál es esa vida propia? ¿Cuál es el yo del personaje? ¿Cuál es su identidad?"
El otro tema se relaciona con la construcción del personaje desde un travestismo también singular. La Nona no sólo es un hombre que construye a una abuelita de cien años. Por el contrario, el intérprete debe dar señales de que es un hombre el que está interpretando una conducta tan terrible como la de esa mujer.
-En algún momento "La Nona" simbolizó la dictadura; en otros, la inflación. ¿A qué refiere ese personaje hoy?
-Uno siempre tiene la necesidad de conectar, de despejar dudas. Uno se anima a certezas y dice: quiere decir esto, y se tranquiliza. Este proceso lo hará cada espectador y encontrará cual es su Nona interna o externa. Uno de los grandes hallazgos de esta pieza está ahí. La Nona es un símbolo, también es un reflejo de muchas dictaduras, y no me refiero sólo a los gobiernos militares. Qué cosas propias, internas, tenemos nosotros que nos comen, injustamente. Qué nos pasa, qué me pasa, con aquello que me obliga, que me presiona, y vivo esto como una injusticia, sintiéndome a la vez no merecedor. Y sin embargo, hasta dónde soy o no colaborador de eso.

Artículo de Clarín sobre el estreno de La Nona en Armenia


SE ESTRENO LA NONA EN EREVAN

La abuelita voraz, de paseo por Armenia

El público local entró en curiosa sintonía con el personaje teatral de Roberto Cossa, que se representó por primera vez en ese país. La función fue el viernes en una sala cuya capacidad fue desbordada.

OLGA COSENTINO. Enviada especial en Ereván.

íAhí va la nona!, dijo, codeando a su amiga, una muchacha que paseaba ayer por la Plaza de la República, en Ereván. Se habían cruzado con los actores argentinos armenios, integrantes de la compañía teatral George Sarkissian, de gira en la capital de Armenia. Kalusd Jensezian, el protagonista y director del elenco, tradujo la frase con indisimulable satisfacción. Sin duda, las paseantes habían estado entre los casi 500 espectadores que, superando la capacidad de la sala (400 butacas), vieron el estreno de La nona, de Roberto Cossa, por primera vez en este idioma y en este país.La pieza -que integró el repertorio de la gira junto con Vanidad, inspirada en un texto del autor armenio Levon Shant - tuvo una recepción notable. Superó las expectativas de este grupo que visita el país de sus ancestros en el Primer Intercambio Teatral entre ambos países, auspiciado por la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina, la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad y la Embajada de Armenia en la Argentina. Centrada en el personaje del título, la historia de la abuela que con su voracidad consume el dinero y la voluntad de su familia y empuja a hijos y nietos a la ruina, el exilio, la prostitución o el suicidio se reconoce como una metáfora de la Argentina. Sin embargo, los espectadores de esta lejana ciudad entraron en curiosa sintonía con una problemática y con un humor que, según dicen, también los refleja.La gruesa caricatura con que los intérpretes (Kalusd y Herminia Jensezian, Diego Kaledjian, Norayr Daoulatian, Edgardo Kevorkian, Cristina Papazian y Sonia Seferian) encarnaron sus personajes fue inmediatamente decodificada. El público se reía con ganas después de cada gag y comprendía el drama social de esos desdichados, que nunca rozará las alturas de la tragedia porque está condenado al ridículo. Hubo aplausos a telón abierto y, al final, el gran director armenio Iervant Ghazanchyan, presidente de la Asociación de Teatristas de Armenia, nombró al protagonista de La nona, Presidente Honorario de esa Asociación. Por su parte, Hakob Ghazanchyan, director del Teatro Estatal para el Espectador Adolescente, donde se presenta el elenco de la Argentina, expresó su interés en montar este texto de Cossa. A las emociones del escenario siguieron el champán en los camarines y el vodka de la cena. Cabe señalar que en cada comida armenia se suceden muchos brindis, siempre precedidos de un breve discurso, de tono discretamente poético, ingeniosamente humorístico o vigorosamente pasional (según la hora). Cada uno homenajea a un artista, a su obra, a su mujer, a su hija, a los visitantes, a los anfitriones. Tras cada brindis, todo armenio que se precie acaba con el contenido de su copa. Y así seguir. Pero no hasta muy tarde. Es lo que exigen el clima y las nada complacientes condiciones de la vida en Armenia.

Grotesco criollo


Lo grotesco en el arte nace de la desproporción. Se puede reconocer en la pintura, el teatro y la narrativa.
En el caso del grotesco criollo responde a la desproporción entre los sueños con que llegaron los inmigrantes y la terrible realidad con que se encontraron. El más importante autor de grotescos, Armando Discépolo, lo define como: “El arte de llegar a lo cómico a través de lo trágico".
El tema principal es la ausencia de dinero. Esto conlleva fracasos, desamores, disolución familiar, corrupción, delito, miseria y humillación.
Construcción dramática: parecido a la tragedia griega (la acción ha comenzado hace mucho tiempo, y la obra trata de la agonía final del héroe).
Personajes: inmigrantes (en general italianos), caracterizados como fantoches, bestias, muñecos y un poco hombres, reforzando lo grotesco con los movimientos, y completando su construcción con el lenguaje que es una media lengua con términos vulgares y lunfardos.
Espacio: sucede en conventillos y suburbios de Buenos Aires, pero se centra en la habitación donde se amontona la familia. Todo es realista, está un poco oscuro y lleno de objetos para que el personaje se sienta agobiado.
El tiempo de presentación es breve (uno o dos actos). Transcurre en días o hasta un mes.
La inmigración, que trajo una mala situación económica-social, hace que las escenas cotidianas tengan algo trágico.

Entrevista a Liliana Heker

Entrevista a Liliana Heker: 2º parte

La Nona (de Roberto Cossa): Resumen


La Nona de Roberto "Tito" Cossa fue escrita en el año 1977 y desde esa fecha a la actualidad es una de las piezas teatrales de humor grotesco más representadas en la Argentina y el mundo entero. En el año 1979 fue llevada al cine por el director Héctor Olivera, contando entre sus protagonistas a Pepe Soriano, Juan Carlos Altavista (Minguito) y Osvaldo Terranova entre otras figuras.
Es la historia de la decadencia de una familia que al tener que mantener a una vieja de cien años (La Nona), que a medida que pasa el tiempo tiene más hambre y vitalidad, cae en la ruina económica.
Los personajes de este grotesco son siete: "La Nona", que devora cuanto se le pone adelante pero con la particularidad de que mientras más come más hambre tiene. "Chicho" el nieto menor que en cuarenta años nunca trabajó porque según el "es un artista". "Carmelo" (hermano mayor de Chicho) que es el único que aporta dinero a la casa trabajando dieciséis horas por día. "María" (esposa de Carmelo) que junto con "Anyula" (la hija solterona de La Nona) son las que llevan adelante la casa y atienden de manera esclavizante a la vieja. Y por último "Martita" (la hija de María y Carmelo) que siempre está de paso porque trabaja "de noche" en una farmacia.
Todo el conflicto se desencadena cuando la situación (como dice Carmelo) "no da para más y la casa necesita otro ingreso". Entonces intentará hacerlo trabajar a su hermano, pero Chicho argumentando que es un "artista y si trabaja pierde la inspiración" buscará las mil y una formas de no hacerlo. A partir de aquí se desencadenaran una serie de situaciones cómicas, desopilantes, trágicas y reflexivas para arribar a un final inesperado.
La Nona es considerada uno de los mejores exponentes del grotesco de nuestro país. Una obra que desde un humor inteligente nos hace reír de las miserias humanas.

Entrevista a Roberto Cossa


Fragmento de entrevista a Roberto Cossa


"Mi casa atraía gente, a mis amigos. En mi casa vivió mi abuelo materno, un italiano carpintero, muy trabajador, a quien yo, con el tiempo, le robaría algunos tics para ’La Nona’. Pero no por su manera de vivir, porque él crió siete hijos, casi todos maestros de escuela. También vivieron allí dos tíos que tuvieron gran influencia sobre mí porque me trajeron la cultura, el libro, la música. Siempre fui un escucha de música clásica. [...] Yo tenía dos amigos con los que, al regresar de jugar al fútbol, nos íbamos a mi casa a escuchar la Sexta Sinfonía de Tchaikovski, que era lo que más nos gustaba", comentó en una entrevista realizada por Enrique Arrosagaray, en Perfil, en junio de 1998.

Sobre el origen de una obra teatral


De una entrevista a Roberto Cossa

El surgimiento de las obras no es igual, pero digamos, la mayoría surgen de una imagen y una situación. Generalmente dos personajes se enfrentan por algo, como es en el teatro, un conflicto o choque o enfrentamiento. Entonces, generalmente empieza así y suele pasar que es una imagen que va quedando. Yo no me siento a escribirla de inmediato. Generalmente la dejo, y cuando veo que vuelve, obsesivamente, que vuelve, la empiezo a desarrollar un poco en la cabeza y un día me siento a escribir esa situación. Y después tengo que empezar a inventar el por qué de esa situación, cómo sigue y cuáles son los antecedentes de esa situación.
Hubo obras que las escribí bastante de corrido, como ’Yepeto’. Obras que las dejé un tiempo largo y las retomé. Ahora estoy con una obra que ya tengo hace más de un año en la cabeza, un par de situaciones, la tengo ahí. Seguramente va a aparecer porque insisto. Llegué a escribir algo y no me gustó. Generalmente, los primeros borradores suelen ser muy superficiales, muy fáciles y después empiezo a entender que en esa situación hay cosas más hondas. Para eso me conviene dejar que el tiempo pase.
La partitura del teatro tiene algo de partitura musical. Hay una especie de sonido de la palabra. No sólo valor o belleza, sonido de la palabra. La obra tiene una especie de ritmo. Y ese ritmo… en esta última obra yo tenía los tres bocadillos iniciales que se reiteraban y se reiteraban. Eran un padre y un hijo, pero de entrada cuando uno los veía, suponiendo que hubiese sido el comienzo de la obra, no se veía que eran un padre y un hijo. Y los tres bocadillos eran: "¿Tres meses?", preguntaba el joven. El padre decía: "Así dijeron los médicos". Y el hijo decía: "Los médicos a veces se equivocan".
Esa situación de un padre enfermo… aunque no sabemos todavía que son un padre y un hijo… y eso impone un ritmo. Después el padre no es hijo, es hija, por motivos que van apareciendo. Y tampoco empieza así la obra. Pero hay como una música.
A mí me gusta la música clásica. Y es un poco como veo que en la Novena Sinfonía de Beethoven entra el tema y después desaparece, para volver y se consagra al final, explota el tema como en toda sinfonía, como en toda orquesta. Y algo de la partitura teatral tiene un poco de eso.