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lunes, 30 de abril de 2012

La descripción II

La narración

Funciones del lenguaje III

Funciones del lenguaje II

La descripción

De: http://roble.pntic.mec.es

Describir es explicar, de forma detallada y ordenada, cómo son las personas, los lugares o los objetos. La descripción sirve sobre todo para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran. Muchas veces, las descripciones contribuyen a detener la acción y preparar el escenario de los hechos que siguen.

LA RONDALLA  

Al fondo de la plaza se elevaba el Ayuntamiento, un edificio encalado, con un largo balcón en el primer piso y ventanas enrejadas en la planta baja. Junto al portalón de piedra, en letras doradas, se podía leer la inscripción CASA CONSISTORIAL.
Cerraban la plaza las fachadas encaladas de unas doce casas de dos pisos, con sus balcones y ventanas repletos de geranios y claveles. En los balcones iluminados, y junto a las puertas de las casas, había grupos de personas de todas las edades, con expresión atenta e ilusionada.
Las miradas de todo el pueblo se dirigían hacia un tablado que habían levantado en el centro de la plaza, delante del Ayuntamiento. Sobre el tablado, y a la tenue luz de las farolas, la rondalla animaba con su música la húmeda y calurosa noche de julio. Sentados junto al tablado, los niños escuchaban embelesados. En lo alto brillaban las estrellas.

Cómo se hace una descripción

Hay que observar con mucha atención y seleccionar los detalles más importantes.
Después de seleccionar los detalles, hay que organizar los datos siguiendo un orden:

- De lo general a lo particular o al contrario.
- De los primeros planos al fondo o al contrario.
- De dentro a fuera o al contrario.
- De izquierda a derecha o al revés.

Al describir hay que situar los objetos en el espacio con precisión. Se usarán expresiones como a la derecha, junto a, al fondo, detrás de, en el centro, alrededor...

Cómo se describe un lugar

Al describir un paisaje o un lugar cualquiera, los escritores suelen presentar primero una visión general del lugar. Después van localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río...) utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror...

Descripción de una cueva (Pío Baroja) A la izquierda se abría la enorme boca de la cueva, por la cual no se distinguían más que sombras. Al acostumbrarse la pupila, se iba viendo en el suelo, como una sábana negra que corría a todo lo largo de la gruta, el arroyo del infierno,"Infernuco-erreca", que palpitaba con un temblor misterioso. En la oscuridad de la caverna brillaba, muy en el fondo, la luz de una antorcha que agitaba alguien al ir y venir.
Unos cuantos murciélagos volaban a su alrededor; de cuando en cuando se oía el batir de las alas de una lechuza y su chirrido áspero y estridente.

Cómo describir un objeto

La descripción de objetos dirigen la atención del lector hacia detalles importantes y dan verosimilitud al relato.
Para describir un objeto se detallan sus rasgos característicos: forma, tamaño, impresión que produce... Y si el objeto tiene diferentes partes, se enumeran y detallan ordenadamente.
En las descripciones de objetos suelen emplearse términos específicos; por ejemplo, en la descripción de un reloj de pared se usan palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo...

Descripción de un pozo (Rafael Sánchez Ferlosio) Lo más importante del jardín del sol era el pozo. Tenía un brocal de piedra verde y un arco de hierro forjado para la polea. La polea era de madera y chillaba como una golondrina. El cubo era también de madera, sujeto por aros de hierro, como las cubas, y pesaba mucho. El pozo era muy hondo y tenía un agua muy clara.

Un método para describir objetos consiste en comparar un objeto con otro. Al comparar podemos utilizar dos tipos de rasgos:

Los rasgos diferenciales de cada objeto. Son las características que distinguen a unos objetos de otros.
Los rasgos comunes a las cosas que comparamos. Son las características que hacen que podamos agrupar a los seres en clases.

Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente:

Se deben comparar variables análogas. Al comparar objetos podemos observar el tamaño, la forma, la materia, el precio, la procedencia...
Se deben indicar las semejanzas y las diferencias.
Se debe ordenar la comparación. Primero las semejanzas y después las diferencias o al contrario.

El violonchelo y el violín. El violonchelo es, como el violín, un instrumento de cuerda. Su forma es similar y ambos se tocan con ayuda de una varilla o arco. Estos dos instrumentos se diferencian por su tamaño y su sonido. El violín es pequeño y su sonido es suave y agudo, mientras que el violonchelo es grande y de tonalidad muy grave.

Describir un proceso

Describir un proceso es exponer ordenadamente las fases del mismo, indicando qué sucede en cada fase y cómo sucede.

Como se hace un periódico

1.- Documentación. Los reporteros locales y los corresponsales en otras poblaciones acuden al lugar de los hechos, obtienen información y hacen fotografías y planos del lugar.
2.- Transmisión. Los periodistas y las agencias internacionales transmiten las noticias a la redacción del periódico por una vía rápida (teléfono, teletipo, fax, correo electrónico...).
3.- Redacción. Los redactores seleccionan el material recibido y redactan noticias, artículos de fondo y editoriales. También escogen el material gráfico.
4.- Fotocomposición. Los textos se escriben en los ordenadores, se corrigen y se distribuyen en la página, confeccionando así una maqueta, que se fotografía.
5.- Obtención de películas y planchas. Se obtienen los negativos de las fotografías de cada página y con ellos se impresiona una plancha plana de aluminio.
6.- Impresión. Finalmente, a partir de la plancha, se imprimen los periódicos en la prensa. Ya están listos para su distribución.

La descripción de un proceso debe ser clara y ordenada. Se debe seguir el siguiente orden:

Primero se indica de qué proceso se trata y cuál es su finalidad.
Después se detallan los elementos, materiales o instrumentos que forman parte del proceso (personas, máquinas, materiales, herramientas...).
Finalmente se explica cómo se desarrolla el proceso. Se divide en fases y se exponen las operaciones que se realizan en cada una. Se deben utilizar palabras que indiquen el orden de las operaciones.
Si es posible, se explica para qué se realiza cada operación.

Descripción de personas

Hay varias formas de describir a una persona. Según se describan sus rasgos recibe distintos nombres.

Prosopografía   Es la descripción de los rasgos físicos de la persona, de su apariencia externa.
Etopeya  Es la descripción de rasgos psicológicos o morales del personaje: su manera de ser, de actuar, su carácter.
Retrato  Es una descripción combinada en la que se describen las características físicas y morales de la persona. Une la prosopografía y la etopeya.
Caricatura  Es un tipo de descripción en la que los rasgos físicos y morales de la persona se presentan de manera exagerada, acentuando los defectos.

Cómo se hace una prosopografía

Lo más importante es observar atentamente a la persona y seleccionar y anotar los rasgos físicos que la caracterizan. Los rasgos más importantes son los que se refieren al rostro, al aspecto general y al vestido.
Antes de hacer la prosopografía hay que tener en cuenta estas normas:
Es necesario seguir un orden al ir "pintando" al personaje. Se debe comenzar por el aspecto general y después dar detalles concretos.
Se debe presentar al personaje en acción para que cobre vida, describiendo sus movimientos.
Es conveniente reflejar nuestros sentimientos hacia el personaje (ternura, admiración,
aversión...).
Hay que elegir el tono de la descripción: un tono serio, irónico, burlón.

Retrato físico de Momo (Michael Ende) En verdad, el aspecto externo de Momo era un poco extraño y tal vez podía asustar algo a la gente que da mucha importancia al aseo y al orden. Era pequeña y bastante flaca, de modo que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía ocho años o ya doce. Tenía el pelo muy ensortijado, negro como la pez, y parecía no haberse enfrentado nunca a un peine o unas tijeras. Tenía unos ojos muy grandes, muy hermosos y también negros como la pez y unos pies del mismo color, pues casi siempre iba descalza.

El retrato

Normalmente, cuando describimos a una persona, no sólo nos referimos a su físico, sino que intentamos reflejar su forma de ser y de actuar, y también lo que nosotros pensamos de esa persona. Describir a una persona reflejando sus sentimientos, sus costumbres y todo lo que forma su personalidad es un retrato de carácter.
Para hacer un buen retrato y que éste sea completo hay que tener en cuenta:
Observar y seleccionar los rasgos más destacados de la persona, tanto físicos como de carácter.
No acumular demasiados rasgos, sólo los más característicos.
Describir los rasgos en orden. Primero los físicos y después las cualidades, la forma de actuar, etc.
Presentar al personaje en una ambiente, para que cobre vida y sea más creíble.
Elegir bien las palabras y utilizar recursos expresivos para dar viveza y fuerza a la descripción.

Recursos expresivos para describir  

Adjetivos  bajo, corpulento, delgaducho, alegre, cariñoso, huraño, tímido, inquieto, dulce...
Comparaciones  Se movía como un pato. Su pelo parecía de oro. Sus ojos eran negros como la pez.
Imágenes  Luis es una ardilla. Celia es un verdadero ciclón.
Metáforas  Entre sus labios lucía una hilera de perlas.

Ejemplo de retrato (Camilo José Cela) Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y gordo como un monte. Tenía la piel tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo. Según cuentan, le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le tenía un gran respeto y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba no tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada, manía que yo respetaba por la cuenta que me tenía.

Modificadores del predicado

Extraído de: http://www.beatrizdinucci.com

Los modificadores del predicado son:

Objeto directo: éste es siempre un sustantivo o una construcción equivalente. Por ejemplo, María compró rosas (“rosas” es el objeto directo, ya que modifica al verbo “compró”).  Se lo reconoce porque puede ser reemplazado por los pronombres: la, las, lo, los. En el caso del ejemplo dado: María las compró. El objeto directo, responde a la pregunta (“que + el verbo”), por ejemplo: “¿Qué compró María?”. También se comprueba el objeto directo, pasándolo a una oración pasiva, haciendo que cumpla la función del sujeto: “Rosas fueron compradas por María”, aquí vemos cómo la oración se vuelve pasiva (es decir, se resalta el objeto y la acción y  no el sujeto que la llevó a cabo). Aquí, es necesario explicar el complemento agente, que es el sustantivo o la construcción equivalente iniciada por la preposición “por”. Aparece en la voz pasiva y señala a quien realiza la acción indicada por el verbo. En el caso del ejemplo presentado antes, el complemento agente sería: “por María”.

Objeto indirecto: también siempre es un sustantivo pero se une al verbo mediante las preposiciones “a” o ”para”. Para reconocerlo se lo reemplaza con las preposiciones: le, les. Esto es importante, ya que algunos objetos directos también empiezan con “a”. Veamos un ejemplo de objeto indirecto: “María compró flores a su madre” (“a su madre”, es el objeto indirecto). En este ejemplo, el reemplazo sería el siguiente: “María le compró flores”.

Circunstanciales: expresan las circunstancias en que se realiza la acción, pueden estar constituidos por una sola palabra (en este caso, serían los adverbios) o por una construcción. Los circunstanciales se clasifican de la siguiente manera:

De modo (responde a la pregunta: ¿cómo?) Ejemplo: Matías vivió feliz su cumpleaños.
De tiempo (responde a la pregunta: ¿cuándo?) Ejemplo: Matías festejó ayer su cumpleaños.
De lugar (responde a la pregunta: ¿dónde?). Ejemplo: Matías festejó su cumpleaños en un pelotero.
De instrumento (responde a la pregunta: ¿con qué?). Matías rompió la piñata con un palo de madera.
De compañía (responde a la pregunta: ¿con quién?). Matías festejó sus cumpleaños con sus mejores amigos.
Cantidad: (responde a la pregunta: ¿cuánto?). Matías sopló cinco velitas.
Causa: (responde a la pregunta: ¿por qué?). El alumno lloraba por el mal resultado en su evaluación.
Fin: (responde a la pregunta: ¿para qué?). Los chicos se reunieron para despedir el año.
Afirmación: Los chicos sí fueron a la fiesta.
Negación: Los payasos no pudieron llegar.
Duda: La niña tal vez falte al colegio mañana.

Predicativo obligatorio: se da en aquellas oraciones que poseen verbos copulativos (ser, estar, parecer, semejar, conjugados) ya que si con éstos finalizara la oración, ésta quedaría incompleta o mal formada. Por ejemplo: María era  (está incompleta).  María estaba feliz por la noticia (“feliz por la noticia”, es el predicativo obligatorio ya que es necesario para completar la acción.

Predicativo no obligatorio: Estos pueden ubicarse tanto en el sujeto como en el predicado sin alterar el significado de la oración, además, a diferencia del obligatorio, pueden suprimirse.

Modificadores del sujeto

Extaído del sitio: http://www.salonhogar.net

El sustantivo principal del sujeto o el pronombre que lo reemplaza recibe el nombre de  núcleo del sujeto (n). Dentro del sujeto de una oración hay otras palabras y construcciones que acompañan a los núcleos y se llaman modificadores:

Modificadores del sujeto

* El modificador directo (md) es el artículo o adjetivo que se une directamente al núcleo del sujeto y concuerda con él en género y número. Puede ubicarse antes o después del sustantivo, si es un adjetivo. Si es un artículo, se coloca siempre antes del núcleo.
* La aposición (ap) es la construcción que acompaña al núcleo y puede intercambiar de función con él ya que repite la idea del sujeto. Se coloca siempre entre comas ocupando el segundo lugar en el sujeto.
* El modificador indirecto (mi) es la construcción formada por un término unido al núcleo por medio de un nexo. Se coloca siempre después del sustantivo núcleo del sujeto. Pueden distinguirse dos tipos:

* Complemento preposicional: el nexo es una preposición.
* Complemento comparativo: el nexo es la palabra como o cual.

El sujeto está compuesto por un núcleo principal, que normalmente es un sustantivo pero que puede ser tanto un pronombre como un infinitivo sustantivado; y por una serie de modificadores del mismo, jerárquicamente subordinados a él.
Este tipo de modificadores, entre los que podríamos encontrar varias funciones gramaticales distintas, se pueden agrupar a grandes rasgos en dos grandes grupos, a saber: los modificadores directos y los modificadores indirectos.
Los modificadores directos del sujeto son aquellos que van unidos al núcleo directamente, o lo que es lo mismo, sin preposiciones ni cualquier tipo de conector de por medio. Se trata de elementos gramaticales que actúan en una posición adjunta al núcleo. Los determinantes artículos o indefinidos que en tantas ocasiones inician la frase y preceden al núcleo entran en el grupo de modificadores directos. También entran en este grupo los adjetivos, tanto los que preceden al sustantivo núcleo como los que se sitúan tras él. Y por último, también entran en este primer grupo las aposiciones. Pero veamos unos ejemplos de cada uno:

El árbol más grande del parque es ese de allí.
El frío de esta región es insoportable.
Los días más calurosos del verano están por llegar.

En estos ejemplos, los determinantes “el” -por dos veces- y “los” actúan como modificadores directos del núcleo del sujeto (“árbol”, “frío” y “días”).

El largo invierno de esta región es insoportable.
El gran árbol del parque es ese de allí.
Los días calurosos del verano están por llegar.

En estos casos, hemos añadido algunos adjetivos (“largo”, “gran”, “calurosos”) adjuntos al núcleo, para ilustrar este caso de modificación directa. Por supuesto, los determinantes que preceden a los núcleos siguen siendo igualmente modificadores directos.

Ese profesor, el señor Buendía, es un tipo excelente.
La amiga de Juan, María Elena, me cae bastante bien.

En este caso hemos añadido un par de aposiciones para que sirvan como ejemplo. Tanto “el señor Buendía”, en el primer ejemplo, como “María Elena”, en el segundo, son nuevamente modificadores directos del núcleo.
Sin embargo, siempre que incluyamos una preposición que conecte el núcleo con un complemento, estaremos hablando de modificadores indirectos. Recuperemos algunos ejemplos que ya hemos usado, pero fijándonos ahora en otras partes de la oración:

La amiga de Juan me cae bastante bien.
El largo invierno de esta región es insoportable.
Ese profesor de historia, el señor Buendía, es un tipo excelente.

Aquí, los modificadores “de Juan”, “de esta región”, y “de historia” son ejemplos perfectos de modificación indirecta, porque van precedidos de una preposición.
Naturalmente, modificadores directos e indirectos pueden aparecer juntos en una misma oración, y varios de ellos pueden hacerlo repetidamente.

Sujeto y predicado

Extraído del sitio: http://www.icarito.cl

La estructura de la oración está conformada por dos elementos fundamentales, que son: sujeto y predicado.

- El sujeto es la parte de la oración que nos indica de quién se habla.
- El predicado es la parte que se relaciona con lo que se dice del sujeto.

Reconocimiento de sujeto y predicado

Mi primo anda en bicicleta.
- ¿De quién se habla en esta oración?
Se habla de mi primo. Éste es el sujeto.
- ¿Qué se dice de mi primo?
Se dice que anda en bicicleta. Esta parte de la oración cumple con la función de predicado.
Veamos otros ejemplos, buscaremos el sujeto y el predicado de la siguiente oración:
Mónica y Luzma visitaron a su abuela la semana pasada.
- ¿De quién se habla?
Se habla de Mónica y Luzma.
- ¿Qué se dice de ellas?
Se dice que visitaron a su abuela la semana pasada.
Para encontrar el sujeto
Además de la forma que ya te mencionamos, existe otra muy práctica para distinguir el sujeto. Ésta consiste en marcar la acción y preguntar ¿quién? o ¿quiénes?
Analizaremos este ejemplo: La niña conversa con su amiga.
La acción es conversa.
- ¿Quién conversa con su amiga? La niña.
Entonces, el sujeto es la niña y el predicado, conversa con su amiga.
Ahora, observa la siguiente oración: Por el bosque caminaban los siete enanitos.
La acción es caminaban.
- ¿Quiénes caminaban por el bosque?  Los siete enanitos.
Entonces, el sujeto es: los siete enanitos y el predicado, por el bosque caminaban.
A través de estos dos ejemplos podemos concluir que:
- La acción va siempre en el predicado.
- El sujeto no siempre está ubicado al inicio de la oración.

domingo, 29 de abril de 2012

El cuento fantástico

De: “Introducción literaria III”. Editorial Estrada

Ingredientes de la materia fantástica

El cuento fantástico utiliza como punto de partida los misterios que plantean el hombre y su mundo y que no han tenido una explicación clara y certera: el tiempo, el espacio, los sueños, las dimensiones, la muerte...
El autor del cuento fantástico elige uno de esos misterios como tema pero sin intención de resolverlo, sino que, valiéndose de la ausencia de respuestas y de su imaginación, logra la incertidumbre. Es por eso que, partiendo de elementos reales y cotidianos – a veces en forma gradual y otras abruptamente- anula la realidad y nos traslada al ámbito de lo misterioso y de lo inexplicable. Proviene de la vacilación entre una explicación natural o una sobrenatural.
El escritor busca que el lector se pregunte acerca de la factibilidad de los sucesos; por eso elabora un relato verosímil, al que añade elementos extraños. Éste es el medio de producir la perplejidad y el suspenso, fuente de curiosidad, desazón y, a veces, miedo para el lector.

Tratamiento de la materia fantástica

Son prácticamente innumerables los medios de que se valen los autores de narraciones fantásticas una vez que han entrado en el proceso mental por el cual liberan su imaginación. Invaden tiempo, espacio, personajes o situaciones y, en ocasiones, todo a la vez.
Cuando el personaje es presa de las fuerzas sobrenaturales, si es un ser humano puede sufrir, entre otros, el fenómeno de la metamorfosis; si es cualquier elemento de la realidad –animales, objetos, muerte, espíritu- se animiza y adquiere características propias del hombre.
Si la invasión de lo fantástico se produce por medio del tiempo y del espacio, se producen traslados a los otros tiempos -ya del pasado como al futuro- anacronismos parciales, retrocesos en la propia historia, detención del tiempo, desajustes entre el tiempo cronológico y el tiempo interior, multiplicación en el tiempo, ruptura de las leyes físicas, transmutación de mundos.
Otro tema predilecto de los autores de cuentos fantásticos es la interrelación entre el sueño y la realidad: sueño dentro de otro sueño, conciencia de que se está soñando, sueños comunes a varias personas; en todos los casos, con un elemento que, luego en la vigilia, deja un rastro: por ejemplo, un objeto material presente en el sueño y presente en la vigilia.

Definición

El cuento fantástico es aquel que, por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables, hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural y deja al lector sumido en la incertidumbre.

Horacio Quiroga


 
 Extraído del sitio: http://www.biografiasyvidas.com

(Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos. Su obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias.
Las tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando.
Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera novia escribió Una estación de amor (1898), fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899), marchó a Europa y resumió sus recuerdos de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900). A su regreso fundó el Consistorio del Gay Saber, que pese a su corta existencia presidió la vida literaria de Montevideo y las polémicas con el grupo de J. Herrera y Reissig.
Ya instalado en Buenos Aires publicó Los arrecifes de coral, poemas, cuentos y prosa lírica (1901), seguidos de los relatos de El crimen del otro (1904), la novela breve Los perseguidos (1905), producto de un viaje con Leopoldo Lugones por la selva misionera, hasta la frontera con Brasil, y la más extensa Historia de un amor turbio (1908). En 1909 se radicó precisamente en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz en San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la par que cultivaba yerba mate y naranjas.
Nuevamente en Buenos Aires trabajó en el consulado de Uruguay y dio a la prensa Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), los relatos para niños Cuentos de la selva (1918), El salvaje, la obra teatral Las sacrificadas (ambos de 1920), Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina degollada y otros cuentos (1925) y quizá su mejor libro de relatos, Los desterrados (1926). Colaboró en diferentes medios: Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal y La Nación, entre otros.
En 1927 contrajo segundas nupcias con una joven amiga de su hija Eglé, con quien tuvo una niña. Dos años después publicó la novela Pasado amor, sin mucho éxito. Sintiendo el rechazo de las nuevas generaciones literarias, regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935 publicó su último libro de cuentos, Más allá. Hospitalizado en Buenos Aires, se le descubrió un cáncer gástrico, enfermedad que parece haber sido la causa que lo impulsó al suicidio, ya que puso fin a sus días ingiriendo cianuro.
Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo del perfecto cuentista, estableciendo pautas relativas a la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final. Incursionó asimismo en el relato fantástico. Sus publicaciones póstumas incluyen Cartas inéditas de H. Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969).
Influido por Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling y Guy de Maupassant, Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo, que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus narraciones. Sus personajes
suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces.
Quiroga manejó con destreza las leyes internas de la narración y se abocó con ahínco a la búsqueda de un lenguaje que lograra transmitir con veracidad aquello que deseaba narrar; ello lo alejó paulatinamente de los presupuestos de la escuela modernista, a la que había adherido en un principio. Fuera de sus cuentos ambientados en el espacio selvático misionero, abordó los relatos de temática parapsicológica o paranormal, al estilo de lo que hoy conocemos como literatura de anticipación.