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lunes, 30 de abril de 2012
La descripción
De: http://roble.pntic.mec.es
Describir es explicar, de forma detallada y ordenada, cómo
son las personas, los lugares o los objetos. La descripción sirve sobre todo
para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos
que se narran. Muchas veces, las descripciones contribuyen a detener la acción
y preparar el escenario de los hechos que siguen.
LA RONDALLA
Al fondo de la plaza se elevaba el Ayuntamiento, un edificio
encalado, con un largo balcón en el primer piso y ventanas enrejadas en la planta
baja. Junto al portalón de piedra, en letras doradas, se podía leer la
inscripción CASA CONSISTORIAL.
Cerraban la plaza las fachadas encaladas de unas doce casas
de dos pisos, con sus balcones y ventanas repletos de geranios y claveles. En
los balcones iluminados, y junto a las puertas de las casas, había grupos de
personas de todas las edades, con expresión atenta e ilusionada.
Las miradas de todo el pueblo se dirigían hacia un tablado
que habían levantado en el centro de la plaza, delante del Ayuntamiento. Sobre
el tablado, y a la tenue luz de las farolas, la rondalla animaba con su música
la húmeda y calurosa noche de julio. Sentados junto al tablado, los niños
escuchaban embelesados. En lo alto brillaban las estrellas.
Cómo se hace una descripción
Hay que observar con mucha atención y seleccionar los
detalles más importantes.
Después de seleccionar los detalles, hay que organizar los
datos siguiendo un orden:
- De lo general a lo
particular o al contrario.
- De los primeros planos al fondo o al contrario.
- De dentro a fuera o
al contrario.
- De izquierda a derecha o al revés.
Al describir hay que situar los objetos en el espacio con
precisión. Se usarán expresiones como a la derecha, junto a, al fondo, detrás
de, en el centro, alrededor...
Cómo se describe un lugar
Al describir un paisaje o un lugar cualquiera, los
escritores suelen presentar primero una visión general del lugar. Después van
localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el
río...) utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran
transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio,
terror...
Descripción de una cueva (Pío Baroja) A la izquierda se
abría la enorme boca de la cueva, por la cual no se distinguían más que
sombras. Al acostumbrarse la pupila, se iba viendo en el suelo, como una sábana
negra que corría a todo lo largo de la gruta, el arroyo del infierno,"Infernuco-erreca",
que palpitaba con un temblor misterioso. En la oscuridad de la caverna
brillaba, muy en el fondo, la luz de una antorcha que agitaba alguien al ir y
venir.
Unos cuantos murciélagos volaban a su alrededor; de cuando
en cuando se oía el batir de las alas de una lechuza y su chirrido áspero y
estridente.
Cómo describir un objeto
La descripción de objetos dirigen la atención del lector
hacia detalles importantes y dan verosimilitud al relato.
Para describir un objeto se detallan sus rasgos
característicos: forma, tamaño, impresión que produce... Y si el objeto tiene
diferentes partes, se enumeran y detallan ordenadamente.
En las descripciones de objetos suelen emplearse términos
específicos; por ejemplo, en la descripción de un reloj de pared se usan
palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo...
Descripción de un pozo (Rafael Sánchez Ferlosio) Lo más
importante del jardín del sol era el pozo. Tenía un brocal de piedra verde y un
arco de hierro forjado para la polea. La polea era de madera y chillaba como
una golondrina. El cubo era también de madera, sujeto por aros de hierro, como
las cubas, y pesaba mucho. El pozo era muy hondo y tenía un agua muy clara.
Un método para describir objetos consiste en comparar un
objeto con otro. Al comparar podemos utilizar dos tipos de rasgos:
Los rasgos diferenciales de cada objeto. Son las
características que distinguen a unos objetos de otros.
Los rasgos comunes a las cosas que comparamos. Son las
características que hacen que podamos agrupar a los seres en clases.
Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente:
Se deben comparar variables análogas. Al comparar objetos
podemos observar el tamaño, la forma, la materia, el precio, la procedencia...
Se deben indicar las semejanzas y las diferencias.
Se debe ordenar la comparación. Primero las semejanzas y
después las diferencias o al contrario.
El violonchelo y el violín. El violonchelo es, como el
violín, un instrumento de cuerda. Su forma es similar y ambos se tocan con
ayuda de una varilla o arco. Estos dos instrumentos se diferencian por su
tamaño y su sonido. El violín es pequeño y su sonido es suave y agudo, mientras
que el violonchelo es grande y de tonalidad muy grave.
Describir un proceso
Describir un proceso es exponer ordenadamente las fases del
mismo, indicando qué sucede en cada fase y cómo sucede.
Como se hace un periódico
1.- Documentación. Los reporteros locales y los
corresponsales en otras poblaciones acuden al lugar de los hechos, obtienen
información y hacen fotografías y planos del lugar.
2.- Transmisión. Los periodistas y las agencias
internacionales transmiten las noticias a la redacción del periódico por una
vía rápida (teléfono, teletipo, fax, correo electrónico...).
3.- Redacción. Los redactores seleccionan el material
recibido y redactan noticias, artículos de fondo y editoriales. También escogen
el material gráfico.
4.- Fotocomposición. Los textos se escriben en los
ordenadores, se corrigen y se distribuyen en la página, confeccionando así una
maqueta, que se fotografía.
5.- Obtención de películas y planchas. Se obtienen los
negativos de las fotografías de cada página y con ellos se impresiona una
plancha plana de aluminio.
6.- Impresión. Finalmente, a partir de la plancha, se
imprimen los periódicos en la prensa. Ya están listos para su distribución.
La descripción de un proceso debe ser clara y ordenada. Se debe
seguir el siguiente orden:
Primero se indica de qué proceso se trata y cuál es su
finalidad.
Después se detallan los elementos, materiales o instrumentos
que forman parte del proceso (personas, máquinas, materiales, herramientas...).
Finalmente se explica cómo se desarrolla el proceso. Se
divide en fases y se exponen las operaciones que se realizan en cada una. Se
deben utilizar palabras que indiquen el orden de las operaciones.
Si es posible, se explica para qué se realiza cada
operación.
Descripción de personas
Hay varias formas de describir a una persona. Según se
describan sus rasgos recibe distintos nombres.
Prosopografía Es la
descripción de los rasgos físicos de la persona, de su apariencia externa.
Etopeya Es la
descripción de rasgos psicológicos o morales del personaje: su manera de ser,
de actuar, su carácter.
Retrato Es una
descripción combinada en la que se describen las características físicas y
morales de la persona. Une la prosopografía y la etopeya.
Caricatura Es un tipo
de descripción en la que los rasgos físicos y morales de la persona se
presentan de manera exagerada, acentuando los defectos.
Cómo se hace una prosopografía
Lo más importante es observar atentamente a la persona y
seleccionar y anotar los rasgos físicos que la caracterizan. Los rasgos más
importantes son los que se refieren al rostro, al aspecto general y al vestido.
Antes de hacer la prosopografía hay que tener en cuenta
estas normas:
Es necesario seguir un orden al ir "pintando" al
personaje. Se debe comenzar por el aspecto general y después dar detalles
concretos.
Se debe presentar al personaje en acción para que cobre vida,
describiendo sus movimientos.
Es conveniente reflejar nuestros sentimientos hacia el
personaje (ternura, admiración,
aversión...).
Hay que elegir el tono de la descripción: un tono serio,
irónico, burlón.
Retrato físico de Momo (Michael Ende) En verdad, el aspecto
externo de Momo era un poco extraño y tal vez podía asustar algo a la gente que
da mucha importancia al aseo y al orden. Era pequeña y bastante flaca, de modo
que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía ocho años o ya doce. Tenía
el pelo muy ensortijado, negro como la pez, y parecía no haberse enfrentado
nunca a un peine o unas tijeras. Tenía unos ojos muy grandes, muy hermosos y
también negros como la pez y unos pies del mismo color, pues casi siempre iba
descalza.
El retrato
Normalmente, cuando describimos a una persona, no sólo nos
referimos a su físico, sino que intentamos reflejar su forma de ser y de
actuar, y también lo que nosotros pensamos de esa persona. Describir a una
persona reflejando sus sentimientos, sus costumbres y todo lo que forma su
personalidad es un retrato de carácter.
Para hacer un buen retrato y que éste sea completo hay que
tener en cuenta:
Observar y seleccionar los rasgos más destacados de la
persona, tanto físicos como de carácter.
No acumular demasiados rasgos, sólo los más característicos.
Describir los rasgos en orden. Primero los físicos y después
las cualidades, la forma de actuar, etc.
Presentar al personaje en una ambiente, para que cobre vida
y sea más creíble.
Elegir bien las palabras y utilizar recursos expresivos para
dar viveza y fuerza a la descripción.
Recursos expresivos para describir
Adjetivos bajo,
corpulento, delgaducho, alegre, cariñoso, huraño, tímido, inquieto, dulce...
Comparaciones Se
movía como un pato. Su pelo parecía de oro. Sus ojos eran negros como la pez.
Imágenes Luis es una
ardilla. Celia es un verdadero ciclón.
Metáforas Entre sus
labios lucía una hilera de perlas.
Ejemplo de retrato (Camilo José Cela) Mi padre se llamaba
Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y gordo
como un monte. Tenía la piel tostada y un estupendo bigote negro que se
echaba para abajo. Según cuentan, le tiraban las guías para arriba, pero, desde
que estuvo en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza
del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le tenía un
gran respeto y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba
no tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en
nada, manía que yo respetaba por la cuenta que me tenía.
Modificadores del predicado
Extraído de: http://www.beatrizdinucci.com
Los modificadores del predicado son:
Objeto directo: éste es siempre un sustantivo o una
construcción equivalente. Por ejemplo, María compró rosas (“rosas” es el objeto
directo, ya que modifica al verbo “compró”).
Se lo reconoce porque puede ser reemplazado por los pronombres: la, las,
lo, los. En el caso del ejemplo dado: María las compró. El objeto directo,
responde a la pregunta (“que + el verbo”), por ejemplo: “¿Qué compró María?”.
También se comprueba el objeto directo, pasándolo a una oración pasiva,
haciendo que cumpla la función del sujeto: “Rosas fueron compradas por María”,
aquí vemos cómo la oración se vuelve pasiva (es decir, se resalta el objeto y
la acción y no el sujeto que la llevó a
cabo). Aquí, es necesario explicar el complemento agente, que es el sustantivo
o la construcción equivalente iniciada por la preposición “por”. Aparece en la
voz pasiva y señala a quien realiza la acción indicada por el verbo. En el caso
del ejemplo presentado antes, el complemento agente sería: “por María”.
Objeto indirecto: también siempre es un sustantivo pero se
une al verbo mediante las preposiciones “a” o ”para”. Para reconocerlo se lo reemplaza
con las preposiciones: le, les. Esto es importante, ya que algunos objetos
directos también empiezan con “a”. Veamos un ejemplo de objeto indirecto:
“María compró flores a su madre” (“a su madre”, es el objeto indirecto). En
este ejemplo, el reemplazo sería el siguiente: “María le compró flores”.
Circunstanciales: expresan las circunstancias en que se
realiza la acción, pueden estar constituidos por una sola palabra (en este
caso, serían los adverbios) o por una construcción. Los circunstanciales se clasifican
de la siguiente manera:
De modo (responde a la pregunta: ¿cómo?) Ejemplo: Matías
vivió feliz su cumpleaños.
De tiempo (responde a la pregunta: ¿cuándo?) Ejemplo: Matías
festejó ayer su cumpleaños.
De lugar (responde a la pregunta: ¿dónde?). Ejemplo: Matías
festejó su cumpleaños en un pelotero.
De instrumento (responde a la pregunta: ¿con qué?). Matías
rompió la piñata con un palo de madera.
De compañía (responde a la pregunta: ¿con quién?). Matías
festejó sus cumpleaños con sus mejores amigos.
Cantidad: (responde a la pregunta: ¿cuánto?). Matías sopló
cinco velitas.
Causa: (responde a la pregunta: ¿por qué?). El alumno
lloraba por el mal resultado en su evaluación.
Fin: (responde a la pregunta: ¿para qué?). Los chicos se reunieron
para despedir el año.
Afirmación: Los chicos sí fueron a la fiesta.
Negación: Los payasos no pudieron llegar.
Duda: La niña tal vez falte al colegio mañana.
Predicativo obligatorio: se da en aquellas oraciones que
poseen verbos copulativos (ser, estar, parecer, semejar, conjugados) ya que si
con éstos finalizara la oración, ésta quedaría incompleta o mal formada. Por
ejemplo: María era (está
incompleta). María estaba feliz por la
noticia (“feliz por la noticia”, es el predicativo obligatorio ya que es necesario
para completar la acción.
Predicativo no obligatorio: Estos pueden ubicarse tanto en
el sujeto como en el predicado sin alterar el significado de la oración,
además, a diferencia del obligatorio, pueden suprimirse.
Modificadores del sujeto
Extaído del sitio: http://www.salonhogar.net
El sustantivo principal del sujeto o el pronombre que lo
reemplaza recibe el nombre de núcleo del
sujeto (n). Dentro del sujeto de una oración hay otras palabras y
construcciones que acompañan a los núcleos y se llaman modificadores:
Modificadores del sujeto
* El modificador directo (md) es el artículo o adjetivo que
se une directamente al núcleo del sujeto y concuerda con él en género y número.
Puede ubicarse antes o después del sustantivo, si es un adjetivo. Si es un
artículo, se coloca siempre antes del núcleo.
* La aposición (ap) es la construcción que acompaña al
núcleo y puede intercambiar de función con él ya que repite la idea del sujeto.
Se coloca siempre entre comas ocupando el segundo lugar en el sujeto.
* El modificador indirecto (mi) es la construcción formada
por un término unido al núcleo por medio de un nexo. Se coloca siempre después
del sustantivo núcleo del sujeto. Pueden distinguirse dos tipos:
* Complemento preposicional: el nexo es una preposición.
* Complemento comparativo: el nexo es la palabra como o
cual.
El sujeto está compuesto por un núcleo principal, que
normalmente es un sustantivo pero que puede ser tanto un pronombre como un
infinitivo sustantivado; y por una serie de modificadores del mismo, jerárquicamente
subordinados a él.
Este tipo de modificadores, entre los que podríamos
encontrar varias funciones gramaticales distintas, se pueden agrupar a grandes
rasgos en dos grandes grupos, a saber: los modificadores directos y los
modificadores indirectos.
Los modificadores directos del sujeto son aquellos que van
unidos al núcleo directamente, o lo que es lo mismo, sin preposiciones ni
cualquier tipo de conector de por medio. Se trata de elementos gramaticales que
actúan en una posición adjunta al núcleo. Los determinantes artículos o indefinidos
que en tantas ocasiones inician la frase y preceden al núcleo entran en el
grupo de modificadores directos. También entran en este grupo los adjetivos,
tanto los que preceden al sustantivo núcleo como los que se sitúan tras él. Y
por último, también entran en este primer grupo las aposiciones. Pero veamos
unos ejemplos de cada uno:
El árbol más grande del parque es ese de allí.
El frío de esta región es insoportable.
Los días más calurosos del verano están por llegar.
En estos ejemplos, los determinantes “el” -por dos veces- y
“los” actúan como modificadores directos del núcleo del sujeto (“árbol”, “frío”
y “días”).
El largo invierno de esta región es insoportable.
El gran árbol del parque es ese de allí.
Los días calurosos del verano están por llegar.
En estos casos, hemos añadido algunos adjetivos (“largo”,
“gran”, “calurosos”) adjuntos al núcleo, para ilustrar este caso de
modificación directa. Por supuesto, los determinantes que preceden a los
núcleos siguen siendo igualmente modificadores directos.
Ese profesor, el señor Buendía, es un tipo excelente.
La amiga de Juan, María Elena, me cae bastante bien.
En este caso hemos añadido un par de aposiciones para que
sirvan como ejemplo. Tanto “el señor Buendía”, en el primer ejemplo, como
“María Elena”, en el segundo, son nuevamente modificadores directos del núcleo.
Sin embargo, siempre que incluyamos una preposición que
conecte el núcleo con un complemento, estaremos hablando de modificadores
indirectos. Recuperemos algunos ejemplos que ya hemos usado, pero fijándonos
ahora en otras partes de la oración:
La amiga de Juan me cae bastante bien.
El largo invierno de esta región es insoportable.
Ese profesor de historia, el señor Buendía, es un tipo
excelente.
Aquí, los modificadores “de Juan”, “de esta región”, y “de
historia” son ejemplos perfectos de modificación indirecta, porque van precedidos
de una preposición.
Naturalmente, modificadores directos e indirectos pueden
aparecer juntos en una misma oración, y varios de ellos pueden hacerlo
repetidamente.
Sujeto y predicado
Extraído del sitio: http://www.icarito.cl
- El sujeto es la parte de la oración que nos indica de quién se habla.
Reconocimiento de sujeto y predicado
Mi primo anda en bicicleta.
La estructura de la oración está conformada por dos
elementos fundamentales, que son: sujeto y predicado.
- El sujeto es la parte de la oración que nos indica de quién se habla.
- El predicado es la parte que se relaciona con lo que se
dice del sujeto.
Reconocimiento de sujeto y predicado
Mi primo anda en bicicleta.
- ¿De quién se habla en esta oración?
Se habla de mi primo. Éste es el sujeto.
- ¿Qué se dice de mi primo?
Se dice que anda en bicicleta. Esta parte de la oración
cumple con la función de predicado.
Veamos otros ejemplos, buscaremos el sujeto y el predicado
de la siguiente oración:
Mónica y Luzma visitaron a su abuela la semana pasada.
- ¿De quién se habla?
Se habla de Mónica y Luzma.
- ¿Qué se dice de ellas?
Se dice que visitaron a su abuela la semana pasada.
Para encontrar el sujeto
Además de la forma que ya te mencionamos, existe otra muy
práctica para distinguir el sujeto. Ésta consiste en marcar la acción y
preguntar ¿quién? o ¿quiénes?
Analizaremos este ejemplo: La niña conversa con su amiga.
La acción es conversa.
- ¿Quién conversa con su amiga? La niña.
Entonces, el sujeto es la niña y el predicado, conversa con
su amiga.
Ahora, observa la siguiente oración: Por el bosque caminaban
los siete enanitos.
La acción es caminaban.
- ¿Quiénes caminaban por el bosque? Los siete enanitos.
Entonces, el sujeto es: los siete enanitos y el predicado,
por el bosque caminaban.
A través de estos dos ejemplos podemos concluir que:
- La acción va siempre en el predicado.
- El sujeto no siempre está ubicado al inicio de la oración.
domingo, 29 de abril de 2012
El cuento fantástico
De: “Introducción
literaria III”. Editorial Estrada
Ingredientes de la materia fantástica
El cuento fantástico utiliza como punto de partida los
misterios que plantean el hombre y su mundo y que no han tenido una explicación
clara y certera: el tiempo, el espacio, los sueños, las dimensiones, la
muerte...
El autor del cuento fantástico elige uno de esos misterios
como tema pero sin intención de resolverlo, sino que, valiéndose de la ausencia
de respuestas y de su imaginación, logra la incertidumbre. Es por eso que,
partiendo de elementos reales y cotidianos – a veces en forma gradual y otras abruptamente-
anula la realidad y nos traslada al ámbito de lo misterioso y de lo
inexplicable. Proviene de la vacilación entre una explicación natural o una
sobrenatural.
El escritor busca que el lector se pregunte acerca de la
factibilidad de los sucesos; por eso elabora un relato verosímil, al que añade
elementos extraños. Éste es el medio de producir la perplejidad y el suspenso,
fuente de curiosidad, desazón y, a veces, miedo para el lector.
Tratamiento de la materia fantástica
Son prácticamente innumerables los medios de que se valen
los autores de narraciones fantásticas una vez que han entrado en el proceso
mental por el cual liberan su imaginación. Invaden tiempo, espacio, personajes
o situaciones y, en ocasiones, todo a la vez.
Cuando el personaje es presa de las fuerzas sobrenaturales,
si es un ser humano puede sufrir, entre otros, el fenómeno de la metamorfosis;
si es cualquier elemento de la realidad –animales, objetos, muerte, espíritu-
se animiza y adquiere características propias del hombre.
Si la invasión de lo fantástico se produce por medio del
tiempo y del espacio, se producen traslados a los otros tiempos -ya del pasado
como al futuro- anacronismos parciales, retrocesos en la propia historia,
detención del tiempo, desajustes entre el tiempo cronológico y el tiempo
interior, multiplicación en el tiempo, ruptura de las leyes físicas,
transmutación de mundos.
Otro tema predilecto de los autores de cuentos fantásticos
es la interrelación entre el sueño y la realidad: sueño dentro de otro sueño, conciencia
de que se está soñando, sueños comunes a varias personas; en todos los casos,
con un elemento que, luego en la vigilia, deja un rastro: por ejemplo, un
objeto material presente en el sueño y presente en la vigilia.
Definición
El cuento fantástico es aquel que, por la suma de elementos
reales y de elementos extraños e inexplicables, hace vacilar entre una
explicación natural o una sobrenatural y deja al lector sumido en la
incertidumbre.
Horacio Quiroga
Extraído del sitio: http://www.biografiasyvidas.com
(Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos. Su obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias.
(Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos. Su obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias.
Las tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió
en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se
suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo
Federico Ferrando.
Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la
literatura. Inspirado en su primera novia escribió Una estación de amor (1898),
fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899), marchó a Europa y resumió
sus recuerdos de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900). A su
regreso fundó el Consistorio del Gay Saber, que pese a su corta existencia
presidió la vida literaria de Montevideo y las polémicas con el grupo de J.
Herrera y Reissig.
Ya instalado en Buenos Aires publicó Los arrecifes de coral,
poemas, cuentos y prosa lírica (1901), seguidos de los relatos de El crimen del
otro (1904), la novela breve Los perseguidos (1905), producto de un viaje con
Leopoldo Lugones por la selva misionera, hasta la frontera con Brasil, y la más
extensa Historia de un amor turbio (1908). En 1909 se radicó precisamente en la
provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz en San Ignacio,
localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la par que cultivaba
yerba mate y naranjas.
Nuevamente en Buenos Aires trabajó en el consulado de
Uruguay y dio a la prensa Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), los
relatos para niños Cuentos de la selva (1918), El salvaje, la obra teatral Las
sacrificadas (ambos de 1920), Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina
degollada y otros cuentos (1925) y quizá su mejor libro de relatos, Los
desterrados (1926). Colaboró en diferentes medios: Caras y Caretas, Fray Mocho,
La Novela Semanal y La Nación, entre otros.
En 1927 contrajo segundas nupcias con una joven amiga de su
hija Eglé, con quien tuvo una niña. Dos años después publicó la novela Pasado
amor, sin mucho éxito. Sintiendo el rechazo de las nuevas generaciones
literarias, regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935 publicó
su último libro de cuentos, Más allá. Hospitalizado en Buenos Aires, se le
descubrió un cáncer gástrico, enfermedad que parece haber sido la causa que lo
impulsó al suicidio, ya que puso fin a sus días ingiriendo cianuro.
Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo
del perfecto cuentista, estableciendo pautas relativas a la estructura, la
tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final.
Incursionó asimismo en el relato fantástico. Sus publicaciones póstumas incluyen
Cartas inéditas de H. Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas
(ocho volúmenes, 1967-1969).
Influido por Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling y Guy de
Maupassant, Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo, que le
permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás
de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por
escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga
residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus
narraciones. Sus personajes
suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad y la
desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones,
lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces.
Quiroga manejó con destreza las leyes internas de la
narración y se abocó con ahínco a la búsqueda de un lenguaje que lograra
transmitir con veracidad aquello que deseaba narrar; ello lo alejó
paulatinamente de los presupuestos de la escuela modernista, a la que había
adherido en un principio. Fuera de sus cuentos ambientados en el espacio
selvático misionero, abordó los relatos de temática parapsicológica o
paranormal, al estilo de lo que hoy conocemos como literatura de anticipación.
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